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viernes, 27 de septiembre de 2013

SÍNDROME DE WENDY


¿CUIDADOR COMPULSIVO?


El síndrome de Wendy refleja una necesidad absoluta de satisfacer al otro, principalmente la pareja y los hijos. Esto se debe al miedo al rechazo y al abandono, y es más frecuente en las mujeres.

Por lo general es habitual la presencia de Peter Pan al que cuidar. Peter Pan necesita a Wendy para que haga todo lo que él no hace y se responsabilice de todo lo que él evita.

Quienes padecen el Síndrome de Wendy difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, por lo que se enfocan en tratar de controlar la vida de otra persona. Se trata de un miedo al rechazo, por necesidad de sentirse aceptada y respaldada, y por temor a que nadie la codicie. En definitiva, por una necesidad imperiosa de seguridad. Estas conductas pueden darse tanto dentro del núcleo familiar, como en las relaciones interpersonales.

El individuo, debido a su miedo al rechazo, al abandono, a no sentirse querido, busca exageradamente agradar a los demás. Siente una gran necesidad de aceptación y aprobación que le lleva a querer ser imprescindible, por lo que evita que los demás se molesten y se esfuerza en complacer sus deseos.





TERAPIA para WENDY

En muchas ocasiones son los propios afectados los que acuden por su propia voluntad a la consulta del profesional capacitado, aunque no son conscientes de lo que les sucede. Para quienes sufren este trastorno su forma de actuar es una necesidad, con su actitud cubren unas necesidades de afecto, pertenencia y seguridad.

El punto de partida es que la persona reconozca su actitud, y desee cambiarlo. A partir de ahí, se le ayuda a identificar cuáles son sus responsabilidades y cuáles no y a evitar asumir todos los deberes que no le corresponden.

Se tratará de:

    Relaciones afectivas sanas: escuchar activamente los problemas de los demás, pero sin sentirse obligado por ello a resolverlos.
    Incrementar la autoestima personal.
    Acostumbrarse a decir NO.
    No asumir los deberes y responsabilidades del otro.
    No soportar la indolencia de quienes prefieren el soporte que otros les suministran.

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