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lunes, 9 de febrero de 2015

Estoy Perdida

PERDID@

Podría ser el título de una nueva peli de Hollywood, pero es la realidad que viven muchos a nuestro alrededor.
Perdida o perdido por qué? No sabes dónde estás, no sabes qué hacer o que opción tomar, o directamente tu vida no tiene sentido y no entiendes que haces en este mundo…

Pues quizás toque preguntarse cuál es el motivo que ha hecho que te sientas así, más que los por qués a esta situación.
Para empezar siéntate y escribe cuáles eran las motivaciones que en algún momento de tu vida (larga o corta) hubieses tenido, por muy estúpidos que resulten. Seguramente, en ese momento eran importantes para ti, y en ello invertías algo de tiempo. ¿Qué ha pasado para que ahora no tengas esa u otras motivaciones? Pues quizás un fracaso, una desmotivación, inseguridad, falta de confianza en tus propios recursos….

Y ahora qué? Pues sencillamente valora. Valórate y valora tu alrededor. Valora el hecho de poder estar vivo para comenzar cada día algo nuevo y distinto. La posibilidad de empezar o continuar creciendo como persona. Cultiva tu interior y fomenta esa energía con la que en un momento concreto llegaste a este mundo. Esa energía sigue inmersa en ti, en tu interior, sencillamente la has sepultado para representar un papel que ya te queda, o muy pequeño o muy grande. Alguien quiso de ti que fueras quien no eres, que te convirtieras en quien no viniste a ser en este mundo. Ahora te toca buscarte, y representar tu propio guión.

No te permitas ser el actor de la película de otros , y móntate tu propia creación dónde tú seas el protagonista, el guionista, el productor y el director de este nuevo exitaso.

Decide cómo quieres vestirte, y atrévete a ponerte eso que siempre te ha gustado y no lo has usado por vergüenza o por pensar que no te va bien. Atrévete a decir lo que piensas, sin más, sin pensar en lo que otros puedan pensar. Atrévete a salir y caminar con quien se te apetezca las veces que se te venga en gana y a los sitios que a ti te supongan mejor.

Ésa es tu vida, ésa es tú película, y ése será tu éxito. Algún día (no sabemos cuando) tú peli terminará… Espero que si es un Drama, al menos sea todo un éxito, dónde el protagonista decidía y elegía adoptar el papel dramático.


Feliz Semana y… Mucha Mierda ;-)

martes, 27 de enero de 2015

PSICOLOGO O PSIQUIATRA, a dónde voy?

Humanismo y/o Medicina?! 



La eterna contradicción entre acudir al psicólogo o al psiquiatra… Y muchas, la mayor parte de las veces, el desconocimiento de la mayor parte de la población a la hora de distinguir el trabajo de uno u otro.

Sin ánimos de ofender, y sin ganas de entrar en disputa, aviso que no puedo ser objetiva ni imparcial, pues soy psicóloga, y defiendo mi trabajo y mi labor… Aún así a algunos les quedará sin resolver la duda de a dónde o a quien acudir, cuando me encuentro tan mal que apenas soy capaz de tomar decisiones en mi vida, para además tener que diferenciar entre labores de profesionales. Y aquí te apoyo, pues esta separación de labores debería de quedar tan clara en la sociedad como la diferencia entre un fisioterapeuta y un cardíologo… pero siento decirte, que no es tan sencillo. Ambos, psicólogo y psiquiatra, atendemos al aspecto más intangible del ser humano, su mente…

Y ahora empiezo con las diferencias. El psiquiatra cursa la carrera de medicina, tras la cual, tiene que especializarse durante 4 años más en la rama de la psiquiatría. Debido a su origen médico, es el único indicado para recetar y des-recetar medicamentos. Su trabajo consiste en recibir al paciente, y tras un diagnóstico y posible intervención, puede o no tratar de calmar ciertos aspectos de tu comportamiento y/o estado mental con fármacos. Sin duda, es una labor delicada, para el profesional y para la persona que decide ponerse en sus manos. Pues aceptará que su problema además de ser suyo, también es físico, y se puede tratar. Sin embargo, olvidamos que todo ser vivo no deambula en este mundo con divisiones de cuerpo y mente. Cuerpo y mente forman parte de un único ser, que se comunica y manifiesta de diferente manera en cada persona. Por este motivo, la medicación para acallar los síntomas que nos informan de aquel proceso de nuestro cuerpo que no puede ser tenido en cuenta de otro forma que no sea a través del medio físico, es decir nuestra mente, queda silenciado, sólo por un tiempo. Cuando se acaba la medicación vuelve a gritar con fuerza y amenaza con desencadenar grandes turbulencias en tu vida. De forma que quizás sea el momento de sentarnos a escuchar que nos tiene que decir…

He aquí la labor del psicólogo… Curso una carrera de 5 años tras la cual soy incapaz de sentarme delante de ningún ser humano a decirle cómo, o cómo no tiene que llevar su vida… De forma que me tengo que trabajar YO. Yo tengo que hacer terapia, mucha terapia, dónde ponga mis miedos a mi servicio, dónde aparezcan mis errores en forma de llanto y desconcierto, dónde me reconcilio con mis emociones, dónde estudio mi comportamiento en la vida, dónde…. Y ahora qué? Pues ahora me especializo en el área donde quiero centrar mi labor. Ya han pasado casi 4 años más desde que me licencié, pues mira por donde, igual que un psiquiatra.
Ahora llegas a mi, y durante un tiempo trabajamos e indagamos en tu interior, en tu pasado, en tu presente, en tu futuro, en tus miedos, en tus fracasos, en tus aciertos, en tus relaciones, en tu familia, en tus vergüenzas, en tu intimidad…. Después, quizás te has dado cuenta de que tú manejabas tu vida, de que tú decidías y que tú solito podías acallar este síntoma, simplemente prestándole atención, y sin medicación!

Bueno, este es el ideal, pero no siempre es tan sencillo. En muchas ocasiones la labor del psicólogo y el psiquiatra se entremezclan, y trabajamos en red. Compartimos diágnosticos y test, herramientas y estrategias para poder ayudar a una persona que tras años de trabajo no consigue acallar sus síntomas. Un nivel muy alto de ansiedad, de psicosis, de miedo, de… no puede abarcarse sin reducir el alto índice de excitación que vive físicamente el cuerpo. Quizás después, po
demos hablar!


Lo dicho, ni idea de a dónde acudir…

Pues vayas a dónde vayas serás capaz de situarte, y de decidir. Recuerda: “todos los caminos llegan a Roma”, y Roma es Amor, al revés :D Amor a ti mismo.

Cristina Valerón

martes, 13 de enero de 2015

ELIGIENDO mi VIDA.

Ya era hora de ponerme actualizar mi blog!

He leído una frase que me ha hecho reflexionar y me ha motivado
de senderismo al Roque Nublo con mis niñas.
a ponerme a escribir de nuevo.

"Hoy es el mañana acerca del cual te preocupabas ayer" Dole Carnegie.



Que significativo, pues realmente ayer me encontraba muy angustiada por cómo me iban a salir las cosas, qué tenía que hacer para ser una persona de provecho, cómo tenía que comportarme o actuar para que todo surgiera tal y como los demás esperaban de mi....

Ahora me doy cuenta de que nada de eso era necesario, que todo ese tiempo que pasé reflexionando, angustiándome, planeando y machacando en mi cabeza sobre el futuro, ha sido un tiempo perdido. Tiempo que deje de prestar atención a las personas que en ese momento me rodeaban, tiempo que deje de disfrutar viendo una peli sin más o leyendo un libro sin nada más que imaginar.

Sin embargo, vuelvo a caer en el mismo error. Aquí estoy otra vez, pensando y planeando mi futuro y los pasos que tengo que dar para alcanzar aquello que me gustaría ser de mayor. Y por lo que veo, de muy mayor, porque ya seré demasiado viejita para sentarme a jugar con mis hijas (quizás con mis nietos), o estaré demasiado cansada para ir a caminar al campo...

Entonces... qué se supone que tengo que hacer? Cómo puedo dejar de pensar y planificar?
Pues sencillamente, ES IMPOSIBLE!
No se puede vivir sin metas, sin ilusiones y sin propósitos en la vida, que te levante cada mañana con un objetivo que perseguir.

A lo largo de todo este trayecto me he dado cuenta de que simplemente he elegido, he elegido no jugar y planificar, he elegido no caminar en el campo y en su lugar ir a trabajar,...
Ahora que me doy cuenta de que he sido yo la que ha elegido, y de que he renunciado voluntariamente a una parte de mi vida por alcanzar otra, me encuentro en PAZ.

Echar balones fuera, y culpar a la vida de ser tan dura, de tener que trabajar, de no tener tiempo para disfrutar, etc... no me servía de nada, me llenaba de frustración, y me hacía entrar en cólera con el mundo en general. Pero, realmente sólo estaba liberándome de mis responsabilidades (capacidad para responder a mis circunstancias). Yo elegía: yo puedo elegir no trabajar y no tener que comer, yo puedo elegir no planificar y dejarme llevar por el viento, yo puedo elegir no limpiar y rodearme de mierda... YO PUEDO ELEGIR Y ELIJO.


www.psicologalaspalmas.es


lunes, 23 de junio de 2014

CUENTO... ESFUERZO


DOS NÚMEROS MENOS   (Jorge Bucay)



Un hombre entra en una zapatería, y un amable vendedor se le acerca:

- ¿En qué puedo servirle, señor?
- Quisiera un par de zapatos negros como los del escaparate.
- Cómo no, señor. Veamos: el número que busca debe ser... el cuarenta y uno. ¿Verdad?
- No. Quiero un treinta y nueve, por favor.
- Disculpe, señor. Hace veinte años que trabajo en esto y su número debe ser un cuarenta y uno. Quizás un cuarenta, pero no un treinta y nueve.
- Un treinta y nueve, por favor.
- Disculpe, ¿me permite que le mida el pie?
- Mida lo que quiera, pero yo quiero un par de zapatos del treinta y nueve.

El vendedor saca del cajón ese extraño aparato que usan los vendedores de zapatos para medir pies y, con satisfacción, proclama «¿Lo ve? Lo que yo decía: ¡un cuarenta y uno!».

- Dígame: ¿quién va a pagar los zapatos, usted o yo?
- Usted.
- Bien. Entonces, ¿me trae un treinta y nueve?

El vendedor, entre resignado y sorprendido, va a buscar el par de zapatos del número treinta y nueve. Por el camino se da cuenta de lo que ocurre: los zapatos no son para el hombre, sino que seguramente son para hacer un regalo.


- Señor, aquí los tiene: del treinta y nueve, y negros.
- ¿Me da un calzador?
- ¿Se los va a poner?
- Sí, claro.
- ¿Son para usted?
- ¡Sí! ¿Me trae un calzador?

El calzador es imprescindible para conseguir que ese pie entre en ese zapato. Después de varios intentos y de ridículas posiciones, el cliente consigue meter todo el pie dentro del zapato.

Entre ayes y gruñidos camina algunos pasos sobre la alfombra, con creciente dificultad.

- Está bien. Me los llevo.

Al vendedor le duelen sus propios pies sólo de imaginar los dedos del cliente aplastados dentro de los zapatos del treinta y nueve.

- ¿Se los envuelvo?
- No, gracias. Me los llevo puestos.

El cliente sale de la tienda y camina, como puede, las tres manzanas que le separan de su trabajo. Trabaja como cajero en un banco.

A las cuatro de la tarde, después de haber pasado más de seis horas de pie dentro de esos zapatos, su cara está desencajada, tiene los ojos enrojecidos y las lágrimas caen copiosamente de sus ojos.

Su compañero de la caja de al lado lo ha estado observando toda la tarde y está preocupado por él.

- ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
- No. Son los zapatos.
- ¿Qué les pasa a los zapatos?
- Me aprietan.
- ¿Qué les ha pasado? ¿Se han mojado?
- No. Son dos números más pequeños que mi pie.
- ¿De quién son?
- Míos.
- No te entiendo. ¿No te duelen los pies?
- Me están matando, los pies.
- ¿Y entonces?
- Te explico -dice, tragando saliva-. Yo no vivo una vida de grandes satisfacciones. En realidad, en los últimos tiempos, tengo muy pocos momentos agradables.
- ¿Y?
- Me estoy matando con estos zapatos. Sufro terriblemente, es cierto... Pero, dentro de unas horas, cuando llegue a mi casa y me los quite, ¿imaginas el placer que sentiré? ¡Qué placer, tío! ¡Qué placer!




Existe una pauta arraigada en nuestra educación, y forma parte de nuestro ser y estar en el mundo, estructurando nuestra vida como si fuera una verdad incuestionable:

“sólo se valora lo que se consigue con esfuerzo”

Y a partir de ahí, todo tiene que hacerse con un gran esfuerzo…
¿qué van a pensar de mi si no escucho atentamente aunque me importe un carajo lo que estén contando? ¿Si digo que no a una petición que no se me apetece conceder? ¿Si me doy el lujo de trabajar cuatro días a la semana renunciando a ganar más dinero?... Si soy una vaga, egoísta y negligente, debo esforzarme en “mejorar”…

Bucay termina sus anécdotas con un…
¡EL ESFUERZO… PARA EL ESTREÑIMIENTO!


domingo, 5 de enero de 2014

50 PREGUNTAS QUE HACERTE

Plantéate estas preguntas como forma de auto-conocimiento.

No tienen respuestas correctas o incorrectas, sólo reales o no, son tuyas.



1. ¿Qué edad tendrías si no supieras cuántos años tienes?
2. ¿Qué es peor, fracasar o nunca haberlo intentado?
3. Si la vida es tan corta, ¿por qué haces tantas cosas que no te gustan, y porqué te gustan tantas cosas que no haces?
4. Cuando todo está dicho y hecho, ¿habrás dicho más de lo que has hecho?
5. ¿Cuál es la cosa que más te gustaría cambiar en el mundo?
6. Si la felicidad fuera la dinero, ¿qué tipo de trabajo te haría rico?
7. ¿Estás haciendo realmente lo que quieres, o simplemente te conformas con lo que haces?
8. Si el promedio de vida humana fuera de 40 años, ¿cómo vivirías tu vida de una manera diferente?
9. ¿En qué medida has controlado en realidad el curso de la vida que has tomado?
10. ¿Estás más preocupado por hacer las cosas bien, o hacer las cosas correctas?
11. Estás almorzando con tres personas a las que respetas y admiras. Todos empiezan a criticar a un íntimo amigo tuyo sin saber que es tu amigo. La crítica es desagradable e injustificada. ¿Qué haces?
12. Si le pudieras ofrecer a un niño recién nacido sólo un consejo, ¿cuál sería?
13. ¿Infringirías la ley para salvar a un ser querido?
14. ¿Alguna vez has visto locura en la que más tarde viste creatividad?
15. ¿Qué es eso que sabes que haces diferente de las demás personas?
16. ¿Cómo es que las cosas que te hacen feliz a ti no hacen felices a todos?
17. ¿Cuál es esa cosa que no has hecho que realmente quieres hacer? ¿Qué te detiene?
18. ¿Estás aferrado a algo que tienes que dejar ir?
19. Si tuvieras que mudarte a un estado o país además del que actualmente vives, ¿a dónde te moverías y por qué?
20. ¿Presionas el botón del ascensor más de una vez? ¿De verdad crees que hace al ascensor ir más rápido?
21. ¿Prefieres ser un genio preocupado o un tonto alegre?
22. ¿Por qué eres tú, tú?
23. ¿Has sido el tipo de amigo que quieres como amigo?
24. ¿Qué es peor, cuando un buen amigo se aleja, o perder el contacto con un buen amigo que vive justo cerca de ti?
25. ¿De qué estás muy agradecido?
26. ¿Prefieres perder todos sus viejos recuerdos, o nunca ser capaz de hacer nuevos?
27. ¿Se puede conocer la verdad sin cuestionarla en primer lugar?
28. ¿Tu mayor temor se ha hecho realidad?
Muchas veces, sólo con hacer la pregunta, se nos muestra la respuesta.
29. ¿Te acuerdas de un momento hace 5 o más años en el que estabas muy enfadado? ¿Realmente importa ahora?
30. ¿Cuál es tu recuerdo más feliz la infancia? ¿Qué es lo que lo hace tan especial?
31. ¿En qué momento de tu pasado reciente te has sentido más apasionado y vivo?
32. ¿Si no es ahora, entonces cuándo?
33. ¿Si no lo has logrado aún, qué tienes que perder?
34. ¿Alguna vez has estado con alguien sin hablar de nada en particular, y te has ido con la sensación de que fue la mejor conversación que nunca habías tenido?
35. ¿Por qué las religiones que apoyan el amor han causado muchas guerras?
36. ¿Es posible saber, sin lugar a dudas, lo que es bueno y qué es malo?
37. Acabas de ganar un millón de euros… dejarías tu trabajo?
38. ¿Preferirías tener menos trabajo que hacer, o más trabajo que hacer que realmente disfrutes?
39. ¿Sientes que has vivido este día cientos de veces antes?
40. ¿Cuándo fue la última vez que entraste en la oscuridad con sólo la suave luz de una idea en la que creías firmemente?
41. Si supieras que todo el mundo sabe que fuera a morir mañana, ¿a quién visitarías hoy?
42. ¿Estarías dispuesto a reducir tu esperanza de vida por 10 años por llegar a ser extremadamente atractivo o famoso?
43. ¿Cuál es la diferencia entre estar vivo y estar viviendo de verdad?
44. ¿Cuándo es hora de dejar de calcular los riesgos y las recompensas, y simplemente seguir adelante y hacer lo que sabes es lo correcto?
45. Si aprendemos de nuestros errores, ¿por qué estamos siempre teniendo tanto miedo de cometerlos?
46. ¿Qué harías diferente si supieras que nadie te juzga?
47. ¿Cuándo fue la última vez que te percataste del sonido de tu propia respiración?
48. ¿Qué/A quien amas? ¿Alguna de tus acciones recientes expresó abiertamente este amor?
49. En cinco años más, ¿recordarás lo que hiciste ayer? ¿Qué pasa con el día antes de ese? ¿O el día antes de ese?
50. En este momento estás tomando decisiones… ¿Las estás haciendo por ti mismo, o estás dejando que otros las hagan por ti?.

Fuente de: http://www.lahospederiadelsilencio.com/